El propósito de esta entrada es contarles, igual que les he ido contando de mi salud y del dinero; y ahora llegó el turno del amor, deseo contarles como Milo Mijael ha vivido en su vida en esto de enamorarse.
Reconozco que al escribir sobre este tema en particular, me produce cierto sentimiento de estar exponiendo mis sentimientos, sensación de miedo paraliza el cometido; si se dan cuenta desde hace días que no escribía de "cosas mías", más aun cuando le he compartido la existencia de mi blog a personas que me conocen; pero bueno, no hay que temer y como lo dije en ¿Por qué Pará Adumá?, aquí el asunto va por "tirar todo a la parrilla", así que nada de aparentar. Si he decidido embarcarme en esta empresa, pues ni modo, los riesgos al exponerme, espero sean mínimos; espero no estar pecando de ingenuo, sólo pretendo sólo ir viendo qué onda en todos los aspectos de mi vida y así hacer un exámen profundo para llegar a dilucidar "el punto en el que me encuetro por estos días".
Vuelvo a pedirles a todos que me ayuden con sus comentarios, sé que serán de gran importancia porque si ustedes ven que por algún lado "me estoy pisando la cola", no tengan miedo en decirmelo; mi intención es aprender y seguro que con vuestra ayuda, será algo más productivo que ir haciendolo solito. De antemano muchas gracias.
Así que, vamos a por ello....
Intuyo que esto de "Milo y el enamorarse" tiene mucho que ver con todo "este proceso" de ser gay, del como lo he vivido, del porqué creo que lo soy.Sin embargo, para entenderme un poco más hay que tomar en cuenta que cuando niño, en plena infancia, nunca se me pasó por la mente esto de que "Milo es un maricón"; al repasar mis recuerdos descubro imágines de que me gustaron desde siempre las personas bonitas, es decir, descubro que en mi infancia me gustaron tanto mujeres como hombres y entonces no lo veía eso como algo malo, era un sentimiento puro donde lo único que contaba era que alguien me quisiera, y era feliz sintiéndome querido, era sólo eso: sentirme querido.
Para ser más claro daré algunos ejemplos.
Algo que recuedo al querer descubrir "lo enamorado que he sido", recuerdo que mi hermana Casandra tenía unas amigas muy bonitas - mi hermana Casandra tiene 13 años más que yo - recuerdo que ellas eran de esas chicas que se arreglaban muy bien, que gustaban de maquillarse y todas tenían lindos aromas; recuerdo especialmente una oportunidad en que ibamos caminando por la calle y me cuenta que nos dirigíamos a casa de tal, algo sucedió - reconozco que no recuerdo qué hice - pero ella me quedó mirando y me dijo: "¡Hey tú, pillín! ¡Te gusta la X, ah!" y yo sólo me sonreí haciendo un gesto de que me avergonzaba, pero mi hermana muy tierna me dice que no había problema y me abrazaba riéndose de mí. Ahí se corta este recuerdo, porque no sé cuánto tiempo tomó llegar a la casa de la amiga X, pero sí recuerdo que al llegar, mi hermana le dice a su amiga que la pasabamos a visitar y que en el camino había descubierto que tenía un nuevo admirador. - ¡¿Quién?! - pregunto esa chica de lindo pelo negro y aroma a flores, mi hermana hizo un gesto y entonces su amiga dirige su mirada hacia mí y me abre sus brazos, diciendo que a ella que le gustaba la idea y que se declaraba, desde ese día, "mi polola" y me tomó en brazos, me abrazó y me dió un sonoro beso en la mejilla. Yo me sentí feliz, como siempre me he sentido cuando alguien me desmuestra cariño.
En la película argentina "Plata Quemada" hay una escena donde el personaje de Pablo Echarri cuando llegan a las playas de Urugüay, y se da cuenta de que Ángel lo observa cambiarse ropa, entonces comienza un hilera de preguntas: "¿Mirás por oligo o mirás por puto?... Estoy curioso, es científico lo mío, me contagié del viejo... ¿Existe relación directa entre tu flojera mental o, cómo es, tu putismo?... ¿o es que las cartas te vinieron abarajadas así no más? ¿Qué se siente tener mala suerte, viejo, eh? ¿Naciste así o le fuiste tomando gustito de a poco?..."
Y ahí sigue la escena. Cuando vi esa parte de la película, créanme que no pude evitar sentirme identificado. ¿Qué pasó conmigo? ¿Nací así o le fuí tomando gustito de a poco?
Bueno, esa pregunta va directo al hueso, aunque es imposible por el momento responderme de manera objetiva, porque no sé, mejor retomo el hilo de mis recuerdos, seguro en ellos abrán muchas respuestas...
La anécdota que les acabo de contar, de mi primera polala X, la verdad que la guardo como algo especial, es esa sensación de sentirse querido.
Otro recuerdo: Entonces yo tenía como cinco años, recuerdo que estaba con una amiguita vecina mía, unos tres años mayor que yo; recuerdo que estabamos solos en mi casa y estabamos en una cama en la pieza de mis hermanos, ella llevaba la inciativa.
Es incríble los alcances que pueden tener los sentimientos, y las cosas que dos niños pueden llegar a hacer aun siendo tan pequeños...
De pronto sentimos que llega la Lada (mi madrastra) y como muchas cosas que se borraron de mi memoria, sólo recuerdo que de estar ahí con mi vecinita, de pronto todo se vuelve reproche, pecado, todo toma color a expulsión del paraíso, recuerdo que me puse a llorar y no quería que mi amiguita se fuera; veo en los ojos de ella susto, y la vi salir de la entrada de mi casa.
Con el tiempo todo quedó ahí, como último dato a esta experiencia fue que mi hermano Manuel se burlaba de mí, le causaba risa saber que tan pequeño y "ya la ponía", pero en mi algo se quebró, desde ese día hacer eso se tornó algo malo.
Hay algo que no quiero dejar pasar, sé muy bien que es algo delicado, porque no tengo muchos antecedentes, pero siento que es importante contarlo, porque al momento de analizar mis recuerdos desde que era niño e intentar encontrar el porqué de pronto algo en mi comenzó a cambiar, este recuerdo salta. Tal vez al recordarlo logro entender porqué al ir creciendo y en el crecer, hablar de sexo estaba mal, no era propio de un niño, entonces desde pequeño este tema se tornó algo que no debía hablar con mis padres y se levantó una muralla, una barrera, de silencio, de callar.Creo que ese callarme viene de la sgte. escena que asoma a mi mente: Estaba en casa de mis abuelos paternos, en una cama, la compartía con un primo bastante mayor que yo, los recuerdos son difusos, pero recuerdo que nos despertamos y comenzamos a conversar, recuerdo que ese primo me quería, yo también lo quería mucho, me cuidaba, era como un hermano.
Ese día en esa cama recuerdo que estando ahí conversando de pronto algo sucedió; como siempre en estos casos los recuerdos se pierden, es como si "la grabación" de ellos se borró, tal vez para no recordar algo feo. Retomo los recuerdo y al aparecer nuevas imágenes, sólo veo que mi primo está de espaldas a mí y frente a mí sus nalgas desnudas, yo se las acaricio, de pronto se da vuelta y ahí ya no recuerdo nada más.
Los recuerdos de ese día vuelven a situarse en mi memoria sólo cuando estabamos todos los primos en el patio de la casa de mis abuelos - eramos por lo menos ocho niños - ya habíamos tomado desayuno y jugabamos; por más que trato de recordar qué pasó desde que estabamos en la cama y él se dio vueltas no logro recordar nada. Ahí en el patio, recuerdo que yo miraba a mi primo, lo recuerdo jugando tranquilo con todos nosotros, incluso lo recuerdo sonreír alegre, inocente, cero maldad.
Recuerdo que ese primo era un muchacho humilde, y no sé, no quiero hacer conjeturas; es demasiado tarde para saber qué pasó...
Fui creciendo y no me gustaba el fútbol - hasta el día de hoy-. Fui creciendo y no me gustaban los juegos bruscos, prefería estar tranquilo descansando.
Recuerdo que siempre he sido, por así decirlo, "sentimental", un chico puro emociones.
Otro recuerdo importante: Tenía un compañero de curso que era muy amigo mío, yo iba a jugar a su casa y hacíamos las tareas (deberes) juntos, en la sala de clase compartía con él el mismo banco, era un muy buen amigo.
Un día mientras estabamos haciendo alguna tarea en la sala de clases, me puse a observar a otro compañero que se sentaba en la fila del lado unos cuantos bancos más adelante. Lo quedo mirando y le digo a Alfonso que Mario es bonito, Alfonso me hace un "sshhh", seguido de un "eso no se dice, no tienes que contarle a nadie de esto, porque está mal visto, todos van a decir que eres un maricón." Bajé la cabeza y nuevamente se borran los recuerdos.
En algún momento de mi vida, más o menos como a los diez años, recuerdo que por mis modales mis compañeros hombres me comenzaron a tratar, en alguna ocasiones, de "mariquita", no sé, tal vez era afeminado, pero no lo creo, ¿o sólo era que me comportaba de manera más "delicada" porque en mí estaba surgiendo una personalidad "especial"? El asunto es que incluso cuando llegué al liceo continuaron las bromas. Entonces surgió otro tema tabú, Milo comenzaba a ser tratado como anormal, por el sólo hecho de no ser un bruto, por el sólo hecho de no querer ser violento y porque ser rudo era ser macho. Y comenzó la represión, externa e interna.
Pasaron los años, casi terminaba la enseñanza básica y el comienzo de la pubertad, las hormonas afloraban los cambios hormonales, habían compañeros de clases que ya buscaban relaciones. En mi surgió la necesidad de tener una polola también y comenzó mi busqueda; aunque basta por hoy, es mejor seguir contándoles de esta nueva etapa otro día; una nueva etapa que a rato se ha colmado de soledad, una soledad que me ha dejado con una mezcla de Fuego de Noche, Nieve de Día...




3 comentarios:
Es un tema para conversar. Lo que se te ha borrado vuelve. Está ahí.
Yo, por ejemplo, ignoraba cual fue mi primer amor platonico. Y conversando con mi amigo Darío volvió nítido a mi memoria.
Una serie que era vieja cuando yo era chico: Flipper, la historia de un delfin y dos hermanos. Yo tenía once como decía tener el mayor de los hermanos rubios que estaban sin remera. Ese fue mi primer amor fuerte. Y lo recordé de viejo ya, en una charla con amigos.
Me identifico plenamente con la falta de interés en el fútbol y la violencia que hicieron llover sobre mí hirientes burlas de mis compañeros.
Todo esto fue parte de la historia y el compartirla sirve para recordarla.
Te agradezco mucho que lo hagas con nosotros.
Hola Milo, está bueno que expreses tus sentimientos y los recuerdos siempre afloran y nos hacen sentir cosas.
Ya el hecho de escribir manifiesta que sos una persona abierta, transparente y normal, pese a que desgraciadamente todavía hay personas que no lo ven así, lo importante es como vos asumas y encares las situaciones, nadie es quien para poner en tela de juicio la sexualidad de los demás, las personas están más allá de raza, religión, ideas políticas, sexualidad. etc.
Somos mucho más que eso, te dejo un fuerte abrazo y gracias por compartir con nosotros.
El tabú del sexo. No se habla, no existe. No se pregunta... ¿quién responde?
Ignaciore tiene algo de razón. a lo mejor un día charlando con alguien del tema, resulta que te acuerdas de esos detalles que parecen ya borrados. Estar, yo creo que están. Pero a veces es difícil encontrar la carpeta correspondiente.
haces una pregunta... naces o te haces... aunque a veces parezca que te haces... porque recuerdas un proceso... yo creo que eres. Lo que pasa es que la sexualidad no está presente de siempre en nosotros. Va naciendo. Y... lo primero que vemos es lo que nos dicen que debemos mirar. Luego... un día, sin darte cuenta estás mirando a lo que te han dicho que no debes mirar. Al día siguiente, te das cuenta de que miras lo que miras. Y por fin, un día, te dices que, eso es lo que te gusta, no lo que te decían. Llegados a este punto, unos se ponen a silbar mirando al cielo, y otros deciden, de mil formas distintas, no renunciar a ellos y su forma de ser.
Y despúes de este rollo, ya sabes:
besos.
muchos.
envueltos.
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