sábado, 24 de abril de 2010

Explicación científica del amor...

y ojo con ellas!!!



Es el cerebro, y no el corazón, el que hace que nos enamoremos.

El amor es química.

De pronto, en una fiesta entre la multitud descubres al hombre de tu vida. Lo sabes porque el corazón se te sale del pecho, las rodillas te tiemblan y en el estómago revolotean mariposas. Pero olvídate de que haya sido obra del destino. Esto se lo debes a la química cerebral... Un panorama nada romántico.

Una simple mirada, un roce casual a una voz penetrante, puede hacer saltar la chispa del amor. Transpiración excesiva, palpitaciones cabalgantes o sonrojamiento constante así nos lo hacen ver. Pero, ¿nunca te has preguntado por qué estas manisfestaciones son similares a las que tenemos cuando padecemos de estrés? Pues los científicos sí se lo han planteado y han averiguado el porqué. Han desptripado la esencia del amor y con ella han eliminado toda visión romántica, fortuita y casual de este sentimiento. Han reducido los temas del corazón a meros números y ecuaciones bioquímicas, convirtiendo al cerebro en el gran protagonista del amor.
Y es que ya lo decían nuestras abuelas: "Más vale tener cabeza para el amor que corazón".

La dopamina, causante del enamoramiento.

Investigadores de la Universidad de Rutgers, de Nueva Jersey (EE.UU), han realizado recientemente un estudio sobre la esencia del amor. Es decir, ha determinado los mecanismos internos que se desatan cuando nos enamoramos. Para ello, se estudiaron los cerebros de 17 hombres y mujeres que se encontraban en fase de enamoramiento. El experimento consistía en la muestra de fotografías de los "seres amados". Después de distraerlos con varias tareas, les mostraron imágenes de personas neutrales. ¿Resultado?:
Se produjo un aumento en la actividad de las áreas del cerebro relacionadas con la energía y la euforia, en el lado derecho, donde se concentran niveles más altos del dopamina.
La dopamina es la sustancia que produce sentimientos de satisfacción y de placer y, por lo tanto, la causante del enamoramiento.
Otros investigadores, como Michael Liebowitz, autor de Chemistry of Love, y Anthony Walsh, autor de Science of Love: Understanding Love and Its Effects on Mind and Body, además de la dopamina también han identificado otras dos sustancias químicas causantes del amor: feniletilamina y oxitocina.
Y es que, romanticismos fuera, el amor apasionado únicamente se reduce a la producción de estas tres sustancias químicas del cerebro.

Las etapas químicas del amor.

Reducido el amor a sustancias químicas del cuerpo, la Dra. Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers y autora del libro The Anatomy of Love, divide en tres la etapas del amor.
Lujuria: Predomina la testosterona, por lo que prima el deseo de sexo.
Atracción: Predomina la oxitocina y la vasopresina, por lo que se evoluciona hacia una relación apacible, duradera y segura.
Mantenerse en las dos primeras etapas del amor es el gran reto de cualquier pareja.

Mujer emocional, hombre sexual.

Que las mujeres son diferentes a los hombres, eso no cabe la menor duda. Y que en el amor sentimos de diferente forma, también lo sabemos. Pero, para que no hubiera ninguna incertidumbre, los científicos nos lo han demostrado empíricamente. El estudio de Rutgers encontró que, mientras que los cerebros femeninos mostraban respuestas más emocionales frente a los mismos estímulos, los cerebros masculinos revelaban actividades en áreas más relacionadas con la excitación sexual. Y es que en ellos aún perduran con arrigo las conexiones primitivas que condicionaban el enamoramiento a la necesidad de la reproducción.

Enfermos de amor.

Gracias (o por desgracia) a los científicos, la expresión becqueriana "enfermo de amor" deja de ser un mero recurso metafórico para convertirse en una realidad. La falta de apetito, el insomnio, las obsesiones, la falta de concentración, etc. causadas por un amor obsesivo, nos vienen a demostrar que algo no marcha bien en nuestro cuerpo.
Para la Dra. Donatella Marazziti, psiquiatra de la Universidad de Pisa (Italia), las personas "enfrmas de amor" realmente están enfermas. ¿Diagnóstico? La pasión tiene las mismas reacciones que el trastorno obsesivo compulsivo. "Ambos estados están asociados a bajos niveles cerebrales de serotonina, una sustancia química fabricada por el cuerpo que nos ayuda a lidiar con situaciones estresantes", afirma la doctora.
La doctora va mucho más allá, afirmando que las bebidas alcohólicas también disminuyen los niveles de serotonina en el cerebro, creando la ilusión de que la persona que se encuentra en la otra punta del bar es el amor de tu vida. Ahora entendemos por qué el príncipe de nuestros sueños que conocimos en el bar de moda se convierte al día siguiente en una rana verrugosa.

Debido a un incremento de endorfina, la pasión del primer momento se transforma gradualmente en sentimientos más emocionales y afectivos.

Pasión con fecha de caducidad.

Si se ha conseguido medir el amor a estos niveles, es fácil suponer cuándo se acabará la pasión. Según la profesora Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell, en Nueva York (EE.UU), "los seres humanos se encuentran biológicamente programados para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses".
Después de entrevistar a 5.000 personas de 37 culturas diferentes, llegó a la conclusión de que la pasión tiene fecha de caducidad. Biológicamente hablando, este tiempo de vida es lo suficientemente largo para que la pareja se conozca, copule y tenga un niño.
De nuevo, el culpable es el cerebro. Y es que desarrolla una tolerancia especial a la feniletilamina, que hace que el estado de excitación y euforia disminuya con el tiempo. La locura de la pasión del primer momento se desvanece gradualmente en favor de sentimientos más emocionales y afectivos, gracias a que aumenta el protagonismo de otra sustancia química: la endorfina.
Parecida a la morfina, tiene la cualidad de generar una sensación de seguridad, tranquilidad y paz. Y esto es lo que nos hace mantener relaciones por largos años... quienes logren adecuarse a los nuevos cambios.

Más allá de la química.

Pero, a pesar de todas estas investigaciones y descubrimientos, los científicos todavía no han conseguido averiguar por qué se modificaron nuestros genes. El momento de la evolución en el que el amor se dejó de asociar con la procreación, y hombres y mujeres dejaron de verse como meros instrumentos reproductores para adentrarse en los avatares del mundo del corazón.
Y es que, por encima de tubos de ensayo, sotisficados laboratorios y complejas reacciones químicas, hay algo más allá capaz de convertir el amor en un sentimiento tan especial.



2 comentarios:

Adriana Alba dijo...

Guauuu...somos una Química ambulante...jajaja, me acuerdo del tango... no comía, no dormía y el amor lo consumía....
Pero está super interesante la nota,y creo que tiene mucho de cierto.Habrá que prestar más atención a nuestro cuerpo y sus señales!

abrazos Milo.

Milo Mijael dijo...

Eso, prestar más atención.

Cariñitos lindos para ti.

Pará Adumá por el Mundo.