
Hoy leyendo un libro de esos secretos que leo por ahí; en una parte hablaba de hacerse parte de los elementos...
He pedido permiso para hablar del viento; sí, no del aire, sino que del viento ese que es más que brisa y menos que un tornado, de ese que refresca, viento amigable, amigo, de ese que sopla, que nos da un empuje, de ese que pasa por nuestro lado y muchas veces no nos damos ni cuenta...
Mientras leía me acordé cuando era niño; me ponía a jugar con el viento, abría los brazos y gritaba VIENTOOOO... y la brisa que corría se convertía en viento, mi pelo se revoletaba, los papeles del suelo, las hojas de los árboles, todo compartían mi juego solitario, todo era mágico, y yo era feliz.
Estoy de mudanza y aunque el tiempo apremia, por estos días siento que el viento sopla a mi favor, esa sensación de que todo está bien; el sentido figurado se hace real y pasa a ser parte de mi realidad, me siento tranquilo, con esperanza y alegría, sabiendo que sólo es cosa de echarle pa' delante y ser feliz.








