
Obama acepta el Nobel de la Paz como un reto.
J. Jaime Hernández Corresponsal.
El Universal
Sábado 10 de octubre de 2009
WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se abrió ayer paso entre el júbilo, la crítica y la perplejidad internacional para ensanchar aún más el sitio que le ha asignado la historia y aceptar, entre dubitativo y desconcertado, el premio Nobel de la Paz por su labor a favor de un “nuevo clima en política internacional”.
“Para ser honesto, no creo merecerme estar en compañía de todas aquellas figuras transformadoras que han sido honradas con este premio; hombres y mujeres que me han inspirado a mí y al mundo entero mediante la valiente búsqueda de la paz”, dijo Obama en un inesperado arranque de franqueza que quiso acallar las voces de quienes han cuestionado su derecho a formar parte del selecto grupo de ganadores de un Nobel de la Paz.
Por eso, añadió, “lo acepto humildemente y en nombre de todos aquellos que luchan todos los días (y en todo el mundo) por la justicia y la dignidad”.
Al presidente le tomó más de cinco horas digerir la noticia y escoger las palabras precisas para recibir un galardón que ha conseguido elevar su estatura internacional, pero también le ha colocado en una encrucijada.
“Sé que el premio Nobel de la Paz no sólo ha servido para honrar los logros específicos de alguien, sino también como un aliciente para dar impulso a un conjunto de causas” a favor de la paz, dijo Obama en un acto marcado por la humildad y la cautela.
“Por ello, acepto el premio como un llamamiento a la acción a todas las naciones para confrontar juntos los desafíos que tenemos ante nosotros en este siglo XXI”, añadió en alusión al irresuelto conflicto entre israelíes y palestinos, a la lucha contra el cambio climático y la difícil batalla contra la proliferación nuclear. Pero, además, a la decisión que deberá tomar en los próximos días con respecto a si ordena un aumento de tropas para evitar el fracaso de la guerra en Afganistán.
El galardón ha supuesto un importante espaldarazo al liderazgo de Obama, pero le ha colocado en la mira de encarnizados ataques —lo mismo de la extrema derecha, que de la extrema izquierda—, por no haber sido capaz de cumplir con todas y cada una de sus promesas de campaña en los primeros nueve meses de su mandato.
La decisión del Comité Nobel en Oslo se hizo pública cuando en Washington eran las cinco de la madrugada. Una hora después, el presidente era despertado por su portavoz, Robert Gibbs, para darle la noticia, que dejó a todos con la boca abierta. En sus considerandos, el comité destacó el “nuevo clima en la política internacional” que ha supuesto la llegada de Obama a la Casa Blanca.
“La diplomacia multilateral ha recuperado un puesto prioritario”, consideró el Comité Nobel, al enfatizar el compromiso del presidente estadounidense hacia “un mundo libre de armas nucleares” y su voluntad de enfrentarse a los “enormes desafíos” del cambio climático. “Muy pocas veces una persona le había dado a la gente tanta esperanza para un futuro mejor”, consideró.
Donará monto del galardón.
Fuentes de la Casa Blanca han confirmado que el presidente viajará a Oslo el próximo 10 de diciembre para recibir el premio, que va acompañado por una dotación de poco más de un millón de dólares que Obama ya ha decidido donar para fines caritativos.
Aunque seguían fluyendo los mensajes de felicitación a Obama, también crecía la polémica en torno a si merecía o no el Nobel de la Paz. Uno de los primeros en salir al paso de esta controversia fue el mandatario de Costa Rica y Nobel de Paz en 1987, Óscar Arias, quien dijo que aunque “muchos cuestionarán el mérito” de Obama, “en ocasiones, hablar de paz es un logro en sí mismo”, por lo que calificó como “visionaria” la decisión de otorgarle el premio.
En Estados Unidos surgieron numerosas críticas, sobre todo entre los medios de comunicación. Así, el diario conservador The Wall Street Journal tituló: “Barack Obama gana el Premio Nobel de la Paz ¿Por qué?”.
Algunos de los anteriores premiados con el Nobel de la Paz también criticaron la decisión del Comité. “¿Tan rápido? Demasiado rápido”, dijo sorprendido el ex presidente polaco Lech Walesa, que en 1983 fue galardonado por su liderazgo en la resistencia democrática en Polonia contra el régimen comunista.
El ex candidato presidencial republicano, el senador John McCain, se mostró más bien diplomático: “Como estadounidenses estamos orgullosos cuando nuestro presidente recibe una distinción que es tan prestigiosa”. (Con información de agencias)
_____________
Nota: Leí en otro períodico, que el cineasta Michael Moore prefirió mezclar la ironía para meterle presión: "Felicidades por el premio, presidente, ahora tiene que ganárselo". Me uno a su comentario.
Noticias relacionadas:




2 comentarios:
Ya se los habían dado con anterioridad -en 1973- a Kissinger, que claramente estaba en la antípodas de lo que quiere simbolizar ese premio.
¿Servirá para modificar algo hoy?
No lo creo.
Estoy tan molesto con la entrega y que este mulato, porque no me digan que es negro, se atreva a renocer que no se lo merece y de todos modos lo acepte; aún no ha cerrado Guantánamo, no le han aceptado su reforma de salud, no ha podido solucionar el conflicto en Afganistan, ni tampoco en el de Israel y Palestina ha hecho mucho.
Es molesto porque hay mucha gente en el mundo que no es pública como este don Barak Hussein y hacen (pero del hacer, hacer) trabajos por la paz y nadie les da un sólo dólar para seguir con sus reales esfuerzos.
En fin, prefiero creer que sí hará efecto; resulta que al parecer vivimos en el mundo del revés, primero te dan el premio y luego te lo ganas.
Como dice Piero: "Ojalá".
Publicar un comentario