
Cada vez que me voy aceptando más, cada vez que descubro que hay mucha gente en el mundo que lucha día a día en la tarea de lograr la igualdad entre todos los seres humanos, cada día me voy dando cuenta que salir del armario, al menos para mí, es el seguir un camino y tomarlo con el corazón; es no tener miedo, es no seguir mintiendo, es ser lo que realmente soy, es amarme y entender que soy un ser que merece ser feliz.
Desde acá mis infinitas gracias a todos esos seres que han luchado por hacerme el camino más fácil y por entender que nadie está por uno, sino es uno mismo.
Muchas veces he visto a heterosexuales que son agresivos y de esa manera demuestran ser homófobos, muchas veces he visto como muchos homosexuales han reaccionado a esa agresión con la misma moneda, y en mi fuero interno me digo que no es siendo agresivos como lograremos la igualdad por la que luchamos; siento que la mejor manera de demostrar que los homosexuales somos seres que tenemos moral - entendiendo como moral lo que verdaderamente es bien o es mal - es esforzándonos por ser seres extraordinarios, seres que se superan día a día por vivir una vida de manera honrada, demostrando que somos seres que sabemos ser mejores en relación a nosotros mismos, trabajando por lograr el equilibrio entre nuestra parte racional y nuestra parte emocional, y desde ese equilibrio lograr el punto perfecto desde el cual entregamos Luz, Luz demostrada en hechos concretos e irrefutables.
Vivir con la frente en alto, sabiendo que estamos aquí en este mundo y que podemos ser parte de lo bueno, de la alegría, de los valores practicados desde el saber y el ser y, por sobre todo, entender que esos valores deriban del entender qué, o mejor dicho, Quién es el Amor.
Día Internacional contra la
Homofobia.