
Diciéndolo en buen chileno: "Pucha que estoy contento", y como no si he seguido practicamente todo el día la noticia del rescate de los mineros, la verdad que me llena de felicidad todo lo que allá ocurre y espero que nos sirva a todos pa' poder ser más agradecidos de la vida, valorar lo que uno tiene y entender que esta vida es pa' ser feliz.
No voy a agregar mucho más porque en los medios de comunicación se está dando una cobertura total desde todo el mundo (acá en Israel no paran de alabar todo lo que se ha hecho por los mineros y de verdad cosas como estas dejan muy bien parado a Chile)
Aquí les dejo un artículo de mi escritor faborito Enrique Barrios, me llegó desde su Lista "Amiestrellas" a la que estoy subscrito, siempre visito su página Web.
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Los mineros chilenos y el mensaje del "Universo".
8 de Octubre 2010
Pocos imaginaban que el caso de los mineros chilenos, tan doloroso al principio, a la larga iba a causar tanta alegría y tanto interés en el mundo.
33 pobres almas.
33, ojo, los años de Jesús, los grados de las fraternidades iniciáticas, las vértebras de la columna, etc. ¿Símbolo de algo?...
Espere, siga leyendo.
Sepultados bajo la roca...
“Resucitó, salió de la sepultura”, que era de roca, todo ello en tierras desérticas...
¿Qué iba a poder hacer la hormiga humana con casi un kilómetro de dura roca?...
¿Qué iba a hacer el hombre ante la muerte?
Y luego, una resurrección de esperanza en el alma, y pasamos desde la tristeza y el desaliento lúgubre, a la alegría igual de extrema.
¡“Extremismo mental”! dijo Ami...
Tal vez con esas analogías “el Universo” quiso decirnos que no debemos perder la fe en la posibilidad bonita, que salgamos de nuestras extremas “sepulturas del alma”, de nuestras “pesadillas mentales” (que nosotros mismos nos inventamos), y que nos atrevamos a creer en lo bueno, en que “el Universo” no es tan malo así como nos lo pintamos; que existen los milagros, las pequeñas resurrecciones particulares, los “¡era verdad!”.
Así como con los mineros chilenos, así en nuestros otros asuntos, personales y colectivos: atrevernos a creer en la posibilidad buena.
Pero claro, avanzar hacia lo bueno comienza con un paso que debemos dar nosotros mismos desde dentro de nuestra alma; no es cosa de creer lo bueno y sentarse a esperar.
¿Se sentó a esperar el pueblo chileno que los mineros apareciesen sanos y salvos por milagro?
No, los milagros existen, pero tenemos que ganárnoslos.
El primer paso es creer que sí, el segundo es comenzar a hacer algo, ya mismo, y mañana también, y pasado; no es cosa de ir al gimnasio un día y olvidarse y pretender buenos músculos.
Y así en todos los terrenos.
Dicen algunos que los chicos de la mina merecen ser indemnizados con un millón de dólares cada familia.
Otros dirán tal vez que dónde se ha visto, que cómo tanto dinero, unos obreros...
¿Y no lo merecen acaso?
¿No vale nada su sacrificio, su angustia, temor y dolor durante semanas?
¿Nos abandonaron?... ¿Podrán encontrarnos?... Mi familia, ¿la volveré a ver?...
Pensar en esas toneladas y más toneladas de roca sobre la cabecita...
Pongámonos en el caso, y en el de sus seres querido, y ojo, todavía no han salido..., todavía casi un kilómetro de roca nos separa de ellos...
Pero si eso no mereciese ser indemnizado con tanta plata, pensemos que por otro lado, y gracias a ello, a elloS, Chile salta a la primera plana en el mundo, dando un alegrón a nivel planetario, y una imagen positiva, lo cual tiene su valor.
Y aprovecha el alma colectiva del país de mostrar sus encantos ante el mundo.
¿Qué encantos?
Su solidaridad en primer lugar, una solidaridad llena de entusiasmo, de “ganas”; no una solidaridad a la fuerza.
Su “ponerle el hombro”, o sea, trabajar o esforzarse, llegando hasta el extremo a veces, cuando se vuelve indispensable, un poco a lo japonés, a lo kamikaze si es preciso; sobre todo si se trata de emprendimientos colectivos.
Y no hay gasto que detenga la decisión, mèrde, como exclamó el presi, en chileno. Pero allá es normal (el palabrón y la solidaridad). Si a alguien se le hubiera ocurrido decir “vamos a excavar con pico y pala todos y cada uno de los chilenos (mèrde)”, los mineros estarían bailando regatón felices en sus casas desde hace meses... en serio ;-)
¿Qué otro encanto?
Su ingenio, su capacidad de superar la adversidad mediante ocurrentes e impensados recursos, sobre todo sencillos, de manera especial en la tecnología, buscando la precisión y perfección, dentro de lo posible.
Y ahora la ingeni-ería chilena muestra al mundo cómo se las ha ingeni-ado para implementar una tecnología inexistente antes en el mundo, y gracias a ella acertar medio a medio en la excavación, imagine usted la precisión del ángulo que se debe calcular..., y finalmente inventar artilugios, gadgets, la cápsula de Superman made in Chile, para sacar a los muchachos del fondo de la roca y traerlos a la luz del día.
¿Y las empresas chilenas de ingeniería no adquieren un poco más de prestigio?
¿Que no lo merecen?...
Además un millón de dólares no alcanza para mucho, con lo caros que se han puesto los palacios hoy en día...
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"Dicen que después de la tormenta sale el sol,
que después de este frío van a encontrar
su calor, los días se hacen noche
y el tiempo corre más lento,
es cosa de esperar a que llegue
ese momento."
¡Y ya ha llegado ese momento!




2 comentarios:
En España también contentisimos con la noticia.
¡Gracias, por compartir la alegría!
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