
A Eso.
A eso de caer y volver a levantarte.
De fracasar y volver a comenzar.
De seguir un camino y tener que torcerlo.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso, no le llames adversidad,
llámale sabiduría.
A eso de sentir la Mano de Dios
y saberte impotente.
De fijarte una meta y tener que seguir otra.
De huir de una prueba y tener que encararla.
De planear un vuelo y tener que recortarlo.
De aspirar y no poder, de querer y no saber.
De avanzar y no llegar.
A eso, no le llames castigo,
llámale enseñanza.
A eso, de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso, no le llames rutina,
llámale experiencia.
A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan.
Y tu cerebro funciones y tus manos trabajen.
Y tu alma irradie, y tus manos trabajen.
Y tu corazón ame.
A eso, no le llames poder humano,
llámale Milagro Divino...




2 comentarios:
Es un bonito extracto. Me gusta el contenido.
Creo que te servirá de mucho.
Porque además de la salud creo que debes orientarte al Amor por otro muchacho. Son dos cosas muy importantes para vivir pleno.
Ignacio: Tienes toda la razón.
Besos.
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