El niño que ven sentado ahí, soy yo cuando chico.
¡Esta foto me parece increíble! En mi última visita a Chile la hallé en casa de mi padre y me la quedé; me parece muy especial porque allí estoy acompañado de las cuatro personas más significativas de mi infancia. Mi padre, mi hermana Casandra y mi mamá (madrastra) Lada y yo. Tal vez algún día les hable de estos "personajes" de mi historia personal, tal vez...
Al observarla, obserbándome a mí mismo observarla... me embargan emociones simples, llenas de sentimientos, es un contacto mágico el poner mi vista en aquellos ojos, descubro que aquel niño quedó perdido en su infancia, me cuesta hallarlo hoy en mí, muchas cosas no recuerdo de él; no sé muy bien cómo es que creció y ahora está aquí, escribiendo estas líneas, de hecho creo que entonces no tenía claro lo que pasaba a su (mi) alrredor, es como si todo su (mi) entorno estuviera borrado, es como siempre lo he dicho, al parecer en mi niñez viví dentro de un burbuja que supo muy bien "aislarme" de los demás y creo que de mísmo.
Al ver cada rasgo de aquel niño, su pelo, sus manos, la piel de su rostro, su tamaño, todos sus detalles es como descubrirme de nuevo, es como comprenderme, porque aunque no recuerde muy bien cual era las reacciones de ese niño ante su entorno, sé perfectamente que entre ese niño y yo hay algo que ambos hemos perdido; tanto ese niño como yo, hoy queremos reencontrarnos, deseamos fervientemente retomar nuestros caminos que al parecer hemos recorrido, ambos, dentro de una burbuja, que al parecer ambos hemos recorrido dormidos, sumergidos en un sueño...
Hace como un año fui a una entrevista con una psicóloga, aquel día me dijo "que le contara de mí"; comencé mi discurso y no me dejó hablar mucho, dos o tres frases y de pronto me cortó y me dijo que no me había pedido que le contara de mi pasado, sino "que le contara de mí hoy", que era "sobre mí hoy" que hay que trabajar, que dejara de lamentarme, que me parara ante la vida como el ser humano que soy hoy y dejara todo el pasaso "pisado".
Logré en aquella entrevista salir bastante tranquilo con las conclusiones que logré sacar, pero siento que aquella psicóloga cercenó una necesidad que tengo, que no se trata de llorar sobre lo que no tiene remedio, porque como ella bien lo dijo, es pasado y debe quedar atrás, pero nunca "pisado", sino más bien como el camino de ruta que me trajo hasta hoy, pero creo que hay una necesidad en mí de hablar en voz alta de algunas cosas, y sólo entonces quedaré en paz conmigo mismo, "será como quitar ciertas piedras que llevo en la mochila".
Hace un tiempo, como 15 ó 16 años atrás, le pregunté a mi rabino si era lógico hacer un duelo por mi madre después de tantos años que había sucedido su muerte, me contestó que sí, que incluso era necesario (es más se sorprendió de que hasta entonces no hubiera hecho un duelo), pero además me dejó claro algo muy importante: "Que si haces un duelo debes darte un tiempo para llorar, para patalear y todo aquello, pero una vez pasado el tiempo que te propongas para el duelo, debes tener claro que después de terminado el duelo, no podrás volver a otro duelo, debes superar la pena el dolor, despedirte de tu madre "de a una", y golpeandome el hombro me preguntó: ¿entendido?
Hice el duelo, lloré y pataleé por mi madre todo cuando quise y me hizo muy bien, pero algo olvidó mi rabino, y fue que para hacer un duelo, en algunos casos hay que trabajar el perdón... Yo ya he perdonado a mi madre, ella me perdonó a mí y sinceramente, la muerte de mi madre es un tema superado, muy superado.
Cuando digo que no tengo muy claro, cómo es que ese niño creció, creo que me auto engaño y siento que hoy desde el adulto que soy, siento que para reencontrarme con ese niño, tenemos que tratar asuntos que nos debemos perdonar.
Para que aquel Milo de la foto pueda crecer sano, seguro de sí mismo debe encontrarse con el Milo que es hoy, y el Milo que hoy soy, debe contactarse con el Milo de niño.
¡Sea!




3 comentarios:
Por ahí se hace muy difícil comentar en ciertos aspectos.
Uno es un cúmulo de cosas y de circunstancias, y el tiempo no vuelve.
Hay momentos, como instantáneas, en las cuales uno desea que la vida se congele, que quede así por siempre.
Y cuando miramos hacia atrás tenemos la nostalgia, el presente se muestra despojado, pero solo lo es por el contraste con esa imagen de un momento del pasado maravilloso.
Hola Milo, sabías que eras muy lindo? y lo sigues siendo, nuestro niño interno desea escuchar cosas bonitas, yo a mi niña le hablo todos los días, y para los niños las "madres" son muy importantes, no importa como fueron, siempre marcarán nuestra vida. El perdón es sanador principalmente cuando nos perdonamos a nosotros mismos, es un trabajo que lleva tiempo, pero vale la pena.
Te mando un beso grande, grande!
Ignacio: Sí, son un cúmulo de situaciones, que en mi caso marcan mi presente. Tengo la solución para comenzar de cero, sin embargo creo hay en ese cúmulo muchos elementos para ser estudiados por mí; una vez los entienda, seguro ya no deberé volver a ellos.
Adriana: Con tu conocimiento intuyes por donde va lo que debo hacer, sin embargo siento que el asunto, en mi caso, tiene que ver con lo que decía a Ignacio; ya no se trata con que me soben la cabeza y me digan lo lindo que soy o no.
Cariños a ambos.
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