sábado, 13 de junio de 2009

Don de Mando.

Me quedo quieto en mi cama, escucho al silencio, respiro profundo y concentro mi
intención; un diálogo interno aflora:

- ¡Jefe, aparece!

- Si tú quieres yo aparezco.

- ... ... si yo quiero!

- ¿Entonces, por qué no aparezco?

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Pará Adumá por el Mundo.