En media hora estaba en Tel-Aviv.
¿Puede media hora cambiar tanto el ritmo de las personas?
Las calles llenas de ruido de autos, un cierto aire distinto, nos acercábamos al Shabat, pero ahí poco indicaba ese acercamiento. Tel-Aviv tiene algo, algo que no sé describir, distinta a otras ciudades de Israel y eso que yo vivo en una no tan lejana de esta cuidad costera. Intuyo es tema para otra entrada.
Mi destino fue la casa de mis "Amigas M", estas amigas son pareja, ambas tienen nombres que comienzan con "M", así que para ustedes son mis "Amigas M".
Me fui hasta el cruce de las calles Ben Yeúda y Gordon, ahí me iría a buscar Marianne, porque no sabía llegar al nuevo apartamento que alquilan por ese sector; al llegar a casa, estaba Mahys, tan amorosa como siempre me saludó con su acento portugués, ya que mis "Amigas M" son garotas, venidas directamente desde Brasil, allí estaban además la hermana de Mary (Marianne) y H, H una chica que por casualidad conozco desde hace muchos años, ella vive en Nazaret (hace casi un año me pasé a vivir desde Nazareth al centro del país) y también estaba Andrés el hijo de Mary. Andrés tiene dos mamás, Mary y Mahys...
20:00 hs.: todos preparados para salir, y nos fuimos a la cuidad de Yaffo a un local donde todos los viernes tocan Samba, así que ahí me puse a improvisar mi talento bailarín y puedo contar que no estoy nada mal para moverme a ese ritmo tan alegre (eso según lo que me decían las chicas).
Yo tenía planes de llamar a un chico chileno-francés que conocí hace un tiempo en el cumpleaños de Mahys, pero respondió a mi llamada con voz de sueño y eso que eran pasaditas las 20 hs., me explicó que a las 16 hs. había llegado de Francia, después de estar dos semanas con su familia, así que "gacias por la invitación pego que estoy muy cansado, amigo, pego paga otra vez segá". En fin, creo que cuando hay cosas que no se tienen que dar... así que ahí me fui haciéndole compañía a las chicas, como en los tiempos más remotos, por allá en mi adolescencia, rodeado de puras mujeres...
Llegamos al lugar de la Samba, la verdad no sé el nombre, pero para quien quiera ir está justito al lado del salón de eventos de "Mayumana" ahí en la ciudad de Yaffo, nos bajamos del taxi y ya se escuchaban los tambores, el triángulo, las guitarras y las voces cantando en portugués. ¡Qué alegría en el ambiente!
¿Puede media hora cambiar tanto el ritmo de las personas?
Las calles llenas de ruido de autos, un cierto aire distinto, nos acercábamos al Shabat, pero ahí poco indicaba ese acercamiento. Tel-Aviv tiene algo, algo que no sé describir, distinta a otras ciudades de Israel y eso que yo vivo en una no tan lejana de esta cuidad costera. Intuyo es tema para otra entrada.
Mi destino fue la casa de mis "Amigas M", estas amigas son pareja, ambas tienen nombres que comienzan con "M", así que para ustedes son mis "Amigas M".
Me fui hasta el cruce de las calles Ben Yeúda y Gordon, ahí me iría a buscar Marianne, porque no sabía llegar al nuevo apartamento que alquilan por ese sector; al llegar a casa, estaba Mahys, tan amorosa como siempre me saludó con su acento portugués, ya que mis "Amigas M" son garotas, venidas directamente desde Brasil, allí estaban además la hermana de Mary (Marianne) y H, H una chica que por casualidad conozco desde hace muchos años, ella vive en Nazaret (hace casi un año me pasé a vivir desde Nazareth al centro del país) y también estaba Andrés el hijo de Mary. Andrés tiene dos mamás, Mary y Mahys...
20:00 hs.: todos preparados para salir, y nos fuimos a la cuidad de Yaffo a un local donde todos los viernes tocan Samba, así que ahí me puse a improvisar mi talento bailarín y puedo contar que no estoy nada mal para moverme a ese ritmo tan alegre (eso según lo que me decían las chicas).
Yo tenía planes de llamar a un chico chileno-francés que conocí hace un tiempo en el cumpleaños de Mahys, pero respondió a mi llamada con voz de sueño y eso que eran pasaditas las 20 hs., me explicó que a las 16 hs. había llegado de Francia, después de estar dos semanas con su familia, así que "gacias por la invitación pego que estoy muy cansado, amigo, pego paga otra vez segá". En fin, creo que cuando hay cosas que no se tienen que dar... así que ahí me fui haciéndole compañía a las chicas, como en los tiempos más remotos, por allá en mi adolescencia, rodeado de puras mujeres...
Llegamos al lugar de la Samba, la verdad no sé el nombre, pero para quien quiera ir está justito al lado del salón de eventos de "Mayumana" ahí en la ciudad de Yaffo, nos bajamos del taxi y ya se escuchaban los tambores, el triángulo, las guitarras y las voces cantando en portugués. ¡Qué alegría en el ambiente!
Bailamos bastante horas, como tres horas casi, estuvo muy bueno.
Después de nos fuimos para otra disco, es una disco nueva donde sólo ponen música latina, en su mayoría trópical (Merengue, Salsa, Ballenato), aunque también la infaltable Cumbia, la tradicional y esa nueva que no sé como se llama, porque ese estilo lo conocí acá en Israel y creo que es de origen argentino: El Cuarteto, para mí son cumbias con otros ritmos, aunque igual de bueno. Además hubo otras variables, como el Reggetón, con lo que me gusta "perrear"; así que ahí estaba en mi salsa, porque me encanta ese tipo de música.
Después de nos fuimos para otra disco, es una disco nueva donde sólo ponen música latina, en su mayoría trópical (Merengue, Salsa, Ballenato), aunque también la infaltable Cumbia, la tradicional y esa nueva que no sé como se llama, porque ese estilo lo conocí acá en Israel y creo que es de origen argentino: El Cuarteto, para mí son cumbias con otros ritmos, aunque igual de bueno. Además hubo otras variables, como el Reggetón, con lo que me gusta "perrear"; así que ahí estaba en mi salsa, porque me encanta ese tipo de música.
("sol playa y en la arena, hace calor, hace calor, oh oh") ("viene a pedir mi mano viene, oh oh") ("y todo el mundo cantó: Marado, Marado, y todo el pueblo gritó: Marado, Marado") ("perrea, perrea") ("1 2 3 un pasito pa'elante Maria, 1 2 3, vamos a bailar") ("porque yo soy latino, eh, porque yo soy latino, eh")
Me pasé toda la noche bailando, la pasé bien, de verdad que la pasé muy bien, pero mientras bailaba, me preguntaba ¡¿qué hago yo ahí?!, por qué no voy a "una disco de ambiente", qué hago bailando como un vil hetero.
Broma eso de "vil", más bien lo digo por mí mismo, por mi indefinición, por mi "doble estándar", por mi falta de pelotas para comenzar a vivir lo que mi corazón quiere, donde sé que me sentiré mejor, porque es ese el "ambiente" donde quiero empezar a "moverme", pero aún no lo hago por miedo.
Ahí bailando con H. me dije que prontamente tendría que ir a una disco gay, y si era necesario tendría que salir solo, cual Justin Tailor, a vivir lo que en realidad soy, definitivamente es eso lo que tengo que hacer.
Al día sgte. fuimos a la playa, aún hace un poco de frío (en el mes de Abril), debido al viento costero, pero igual el sol pega fuerte y como no puedo tomar sol por prescripción médica, me tuve que conformar con estar bajo una sombrilla toda la tarde, ni al agua me quise meter, que según Andresito "estaba molto gostosa". Dormí bastante, después de la parranda de la noche anterior.
Estuve muy entretenido y así como relajado; ya luego nos fuimos a casa de mis "Amigas M", al llegar la tarde salimos a dar una vuelta por la movida Tel-Aviv.
Es muy simpático hablar con las chicas, porque obvio que con ellas puedo ser más relajado, hablar de temas en los que me siento a gusto, sin sentir que me están custionando, sin miradas que denoten esa extraña sensación que siento cuando hablo con alguna gente "hetera", de mi "condición" sexual.
En un momento estábamos que no sabíamos qué hacer, ni para dónde ir, cuando de pronto escucho a Andresito decirles a sus madres, en su perfecto portugués (que por el parecido con el español comprendo bastante) que por qué no íbamos al "Centro del Orgullo" a sentarnos en el restaurante. Las chicas alegremente celebraron las idea del "filio"; me miraron y me preguntaron si me apetecía ir ahí. A decir verdad, me tomó por sorpresa el asunto, porque para que vean lo "reprimido" que estoy (y para que "lo vea yo"), mi corazón salto ante la perspectiva de irme a sentar a un lugar lleno de gays. Muy disimulado les dije con una excelente sonrisa: "Claro, no hay problema".
Íbamos caminando y en mi cabeza habían pensamientos, que ya no hay vuelta atrás, que "el asunto" está dado, que debo ir dando pasitos tras pasitos en este proceso de "salir del armario", ya les he contando a mis compañeros de departamento sobre mi preferencia sexual y todo bien porque lo han tomado de buena manera, pero que ahora debo encontrar pareja, sí, un muchacho que me quiera "de igual a igual" como me definió mi psicóloga, pero para eso debo ir haciendo los cambios necesarios para llegar a lo que deseo, además dedo ir preparando un próximo viaje a Chile para hablar con mi padre del tema, porque si hay alguien que me importa que lo sepa, es mi papá, no quiero que se vaya de este mundo sin saber que su hijo menor es gay, sé que va a ser un momento algo difícil, pero necesario en el proceso de "vivir en la verdad", y la otra es mi hermana mayor, tan importante es que lo sepa mi padre como mi hermana mayor, ambos son las personas que más me importan en este mundo.
En eso iba pensando cuando me percaté que ibamos entrando al "Gan Meir" el parque donde está el "Centro del Orgullo". Desperté de mis pensamientos cuando las chicas me contaron de que "el armario del pingüino" alguien lo había destruido (resulta que a la entrada del centro había un armario con un pingüino saliendo de ahí, era muy simpático), entonces pude ver desde lejos los jardines del restaurante, a personas sentadas, fue justo ahí que sentí, en la oscuridad del parque, que se me subieron los colores a la cara; no entiendo qué fue, si vergüenza o qué, la verdad no me explico esa reacción de mi cuerpo pero efectivamente fue así, sentí el calor en mi cara y me percaté que algo extraño sucedía en mí; ahora a la luz del tiempo que ha pasado, descubro que habían sentimientos encontrado, una parte de mí se negaba a estar ahí, porque por fin estaría "entre maricones", primera vez en mi vida de manera pública, pero por otra lado otra parte de mí se alegraba y pude sentirme "avanzando", sí, "avanzando" en lo que en mis pensamientos más íntimos había albergado: "entrar al mundo gay". Así que dominé a mi cuerpo, respiré profundo y agradecí a Dios el estar ahí, deseché miedos, pensamientos negativos, y me dispuse a pasar un buen momento, a disfrutar de la comida, a ser feliz.
Al entrar había todo tipos de parejas, hombres con hombres, mujeres con mujeres, también habían parejas de distinto sexo. El ambiente era alegre, la música perfecta, lindo ambiente de verdad, ya al sentarme, esa parte de mí se había tranquilizado, recorrí con mi mirada las distintas personas que ahí estaban, todas conversaban de manera normal, tranquila, apacible y pude darme cuenta que estar "en un lugar gay" era tan normal como estar en cualquier otro; en un restaurante gay existen los mismo platos, el mismo servicio, el mismo tipo de carta (menú), los mismos vasos y manteles, la misma comida que hay en otros lugares, nada me indicó "algo raro", nada porque simplemente esa es la verdad, todo ahí es perfectamente normal.
Y así fue mi fin de semana en Tel-Aviv, sin duda una experiencia para conocerme y así encontrarme
Cuando uno está en una etapa de empezar a conocerse, hay momentos en los que uno cae en cuenta de algunas actitudes de uno, y al darse cuenta ya no se puede seguir mintiendo, definitivamente ese fin de semana algo ocurrió en mí, algo que por un lado me aterra, pero por otro me da ilusión, porque se que algo fuerte e importante en mí se está "formando".
Cuando uno está en una etapa de empezar a conocerse, hay momentos en los que uno cae en cuenta de algunas actitudes de uno, y al darse cuenta ya no se puede seguir mintiendo, definitivamente ese fin de semana algo ocurrió en mí, algo que por un lado me aterra, pero por otro me da ilusión, porque se que algo fuerte e importante en mí se está "formando".




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