Es la olvidada virtud,
escondida como las alas
de esas aves dormidas
llamadas humanos.
Se presenta cual obsequio
para el que lúcido
ha luchado por vivir,
vivir despierto,
reconociendo en sí mismo
y en sus semejantes
las ilimitaciones del alma.
Nace de la expansión de la consciencia
al aceptar al Amor como Dios Único,
caminando despierto,
atento, vigilante;
Consciente Ser.
Nace del autoconocimiento
de sabernos dignos
la posibilidad de crear
una bella historia, nuestra vida,
propósito íntegro de ser dichosos,
el cometido de la existencia.
Es necesario no olvidar,
en nosotros está,
desde el nacer
cual regalo divino,
herramienta para la felicidad.
Fruto del Árbol de la Vida,
Libertad.Milo Mijael.
03.01.1998. Pucón - Chile.




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