domingo, 16 de septiembre de 2012

Es un deber del alma.



Hay momentos en los que me siento muy alejado del ser feliz, 
y lo digo así, evitando una palabra más directa;
este alejamiento ralla en un comportamiento cabezón,
viene desde ese estado de olvido del que comenté en una entrada anterior,
se desprende del auto sabotaje al que me veo expuesto
simplemente porque no logro ser consciente 
de que ser feliz es un deber del alma,
que no un derecho,
es la responsabilidad con mi entorno,
con lo macro y con lo micro,
al que pertenezco. 

Ese entorno soy yo mismo...

¿Y lo que dice la foto?
¿Qué espero para no sacarlo afuera?

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