
Por estos días me ha llegado el típico bajón que me embarga cada cierto tiempo. Lo bueno es que cada vez que llegan estos días de malos humores puedo darme cuenta.
Se trata de la soledad, y no le hago el quite a este asunto.
Hace unos meses les contaba que estoy viviendo conmigo y la verdad es esa. Creo que no es un simple juego de palabras para auto convencerme de que no estoy solo, siento es una buena forma enfrentar la realidad que vivo y de aprender a conocerme; aunque parezca contradictorio con lo les contaré ahora, no es así; se trata que en la vida, en todo hay un poquito de lo otro, como el yin y el yang...
El bajón me vino ayer viernes aún más fuerte.
Generalmente no trabajo los viernes, salvo para ir a limpiar las escaleras de unos edificios y así ganarme un platita extra, pero ayer trabajé en casa de una familia y luego me fui a limpiar las escaleras; ya en la casa esa estaba trabajando con una pereza y de sólo pensar en que después de terminar ahí me quedarían tres horas más, ¡uff! comenzaron los malos humores y así me fui a los edificios.
Al llegar al primer edificio al abrir la puerta del lobby sentí ricos olores a comida de Shabat y ahí más bajón todavía, esos olores me hicieron acordarme a los sábados en mi casa, cuando vivía en Chile, de las jalot, de las velas y el mantel blanco en la mesa, o cuando con mi papá ibamos a la casa de Mijal y Yael (sí, las mismas chicas que fueron mis compañeras de depto...) y hacíamos el Kidush junto a su familia.
Me acordé de cuando vivía con las chicas y los chicos acá y todo eso, pensaba en que llegaría a mi depto. y que estaría solo.
Además estaba cansado.
Aportó aún más a mi estado de ánimo el ver como una familia se preparaba para Shabat y que al salir del edificio me saludaron, los niños alegres. Miré al muchacho padre y esposo de esa familia y verlo tan feliz...
Volví a mi casa y al abrir la puerta me saludó la soledad. Mi papá siempre me habla de que la soledad es mala compañera porque los platos siguen sucios en el lavadero, la cama sin hacer y ella no hace nada.
Llegó la noche y me fui a mi cama, me puse a ver una peli online: Plan B, una película argentina de temática gay muy bonita; y pa' qué, me gustó tanto lo que le pasa a los protagonistas que ahí me puse a comer caldo de cabeza de pescado pensando en lo solo que estoy. (es que hay gente bien tonta que se engancha a una realidad que no es realidad y termina entregando un buen rato de energía a pensar es tonteras; generalmente esa gente frente a la pantalla "se borra", literalmente "se borra", ¡no existe!, ¿cómo puede haber gente tan tonta que se enganche con una película...)
Viendo la película me acordé de un susodicho que salí con él; es que casi casi me pasó lo mismo que a los de la pelí, pero a mí el "Rep" este, me salió con un pastel... (mejor les cuento otro día de esto pa' no alargar mucho la entrada).
En fin, no puedo negarlo, soy parte de ese 90% de gays que viven solos, que hacen su vida solos.
Descubro que han pasado tantos años y que no es que no haya hecho mis esfuerzos para salir del armario, he ido poco a poco saliendo, es decir, aceptándome; en estos últimos dos años he intentado abrirme más, he salido a pubs gays y he conocido a uno que otro muchacho, pero no sé qué pasa, al parecer no logro llamar la atención ni siquiera para ser amigo, porque al principio soy yo el que llama para preguntar cómo están y si tienen planes, pero luego pasa el tiempo y pocas veces devuelven un llamado, es más hasta ni me costestan...
...y ahí me quedo pensando, en qué pasa conmigo, porque soy de los que cree que todo lo que vivo fuera es producto de lo que me sucede adentro, pero por más que busco no logro hallar algo que me explique porque esta situación.
No, no es que me engañe, de ninguna manera, pero es que esto de ser yo el que llama no es sólo a nivel de pareja, es además con mis amigos; a modo de ejemplo con mis ex compañeros de depto. han pasado días que ni llaman, por lo menos Mijal y Yael que son a las que he llamado, pero nada; parace ser que no les interesa saber qué onda conmigo, siempre esperan a que sea yo el que llama, al menos eso me parece.
Y descubro que es un patrón que se repite mucho en este último tiempo, por lo que realmente me pregunto, ¿tan bicho raro soy?
A veces creo que ni siquiera es un tema de ser o no gay, es una cuestión como persona.
El viernes pasaron varias cosas que me hicieron meditar sobre este tema de no tener pareja, en que me voy haciendo viejo y no sé qué pasará conmigo. Quiero creer en la posibilidad bonita, pero no puedo evitar estos días de sentirme así y comenzar a comer gusano...
Ahora es sábado en la noche y la semana, al menos acá en Israel, ha comenzado. Les deseo un lindo fin de semana a los que han terminado hoy con sus labores y una buena semana a aquellos que la comienzan.
Igual no pierdo las esperanzas en que pronto estaré con alguien, que llegará cuando menos lo espere, pero sé muy bien que esa persona no llegará a tocar el timbre de mi casa para preguntarme si quiero salir con ella. Es algo que debo buscar, o mejor dicho, es algo que debo ir programando en mi mente y corazón, empresa donde debo estar atento y cada vez que me lleguen estos días de bajones tratar de salir rápido de ellos y subir la vibra, porque puede ser que en este mundo donde los pensamientos son verdaderos imanes que atraen las cosas que pensamos, pueder ser que con pensamientos negativos vaya creando una realidad que no deseo vivir y en lugar de hallar a alguien que sea mi compañero de ruta, la persona que me ayude y yo la ayude a ella; puede ser que por andar mirando el suelo con cara de amargado y sentimientos de inferioridad, entonces no le deje a la Vida otra posibilidad de que atraiga a mi vida alguien que ande vibrando tan bajo como yo y que venga y sea un estorbo, que con este afán de encontrar un apoyo me llegue una muleta y después, ¿qué hago con esa muleta?
No, no es así la cosa, se trata de valorarse uno mismo, porque nadie hará por nadie lo que uno mismo no sea capaz de hacer por sí mismo. Es mejor aprender a caminar solito y si hay bajones aprender a salir solito de ellos, porque si uno se acostumbra a andar con muletas por la vida, ¿qué pasa cuando se las sacan?
Sí, es mejor aprender a reír, a ser feliz por el sólo hecho de querer serlo, sin peros, sin más razón que "porque sí", porque puede ser que así la realidad cambie si uno cambia por dentro... Se trata de un cambio de actitud, porque puede ser que de pronto alguien me sonría por la calle y yo por andar con nubes negras que empañan mis ojos; mi mirada, esa que capta lo esencial, no logre advertir nada, y me puedo perder algo bonito, puede ser.




2 comentarios:
Que buena entrada, que bonito eso que decía tu papá con respecto a la soledad y bueno me he sentido muy identificado con tu disertación, lo de la felicidad es algo que "descubrí" en este intercambio y creo que esa es la razón de la vida.
Malacay, ¿al intercambio de estudios te refieres? ¿Y ahora dónde estás, aún en Argentina o volviste a Colombia?
Me alegra que "hayas descubierto" tu manera de ser feliz.
Beso.
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