El Maestro no sabía muy bien como dirigirse a su discípulo, guardó silencio por cuarenta minutos, mientras contemplaba el rostro de su querido alumno, obserbándole se percató que no había otra vía sino que la de ser directo, por fin rompió el silencio.- Hijo, nuestro gran Maimónides nos enseñó, en el Mishné Torá, que debemos buscar el otro extremo para salir de actitudes que no nos dejan fluir, actitudes que lejos de ayudarnos a enriquecernos como seres humanos, nos denigran y desfavorecen.
He visto como los demás chico abuzan de ti al pedirte cuanto favor se les ocurre y tú, sin ninguna objeción dices sí a todo, concediendo todo, aceptando bastante, siempre diciendo sí. No es normal, pues pareces correr en busca de complacerles y hay momentos en los que he visto que no recibes la respuesta a esos favores como te lo mereces; pierdes, incluso, tu propia dignidad.
- ¿Pero rabino, por qué me dice eso? ¿No es que debo amar a mi prójimo como a mí mismo? ¿Ocurre, entonces, que es incorrecto decir siempre sí?
- Hijo mío, hay que saber a quién y cuándo ayudar. Es bueno decir sí, siempre es bueno ayudar, pero en tu caso, haz llegado a un límite donde debes parar, revisar en tu interior si realmente estás ayudando a tus compañeros con tu buena voluntad, o tal vez lo que provocas es que les permites caer en actitudes que no les supera como los seres humanos que son, responsables de sí mismos.
Al ver el rabino que el muchacho lo mira sin comprender, notando en sus ojos la tormenta de la contradicción, continúa.
- Querido, tranquilo, todo lo que te digo es para que medites; sí, es bueno que te des cuenta que tus compañeros incluso se han burlado de ti, de tus atenciones para con ellos, y no lo valoran, no me niegues que en tu corazón crees no recibir a cambio lo que realmente vale tu tan sincero sí.
- ¿Y qué puedo hacer?
- Simplemente decir no, desde ahora en adelante, pensar en lo que tú sientes, en que si te hace bien, o simplemente decir no.
El alumno se sintió confundido con la plática de su maestro, no sabía qué pensar, todo aquello rompía con todos sus esquemas de cooperación y atención hacía su prójimo; en su léxico no figuraba la palabra no, es decir, la usaba, mas no para negar un favor a un semenjante, siempre toda su vida había dicho sí a alguna petición de cualquiera. Sus ojos delataban preocupación, sólo pensar que la próxima vez que alguien le pidiera un favor debía usar un no, que debía hacer según el pedido de su guía espiritual.
Irse al otro extremo, bien sabía que la lección del Rambam: decir no era una opción temporal; debía decir no hasta acostumbrarse y superarlo, para luego volver poco a poco al sí, hasta encontrar el punto medio.
En su corazón de muchacho había aprendido que si prestaba un favor la gente lo miraba con buenos ojos, notó que así se hacía querer y desde temprana edad ese fue su modus operandi, pero debía reconocer que su rabino tenía razón, porque últimamente, cada vez que hacía un favor terminaba sintiéndose mal, porque la respuesta de sus compañeros no era la más amable, sabía muy bien que su maestro le hacía recordar los consejos de Moisés ben Maimón para su propio bien, para así lograr el equilibrio, entonces dejar de sentirse mal consigo mismo y por sobre todo ganar respeto el respeto de sus semejantes y más amor propio.
El maestro después de otro breve silencio, sabiendo que su discípulo tenía el corazón latiendo a mil y seguramente su mente angustiada, le preguntó firme y determinante:
- ¿Has entendido?
El joven mirando a su rabino directamente a los ojos, después de una pausa, respondió:
- No, maestro.
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Nota: El relato fue escrito por Milo Mijael en el año 1998.




5 comentarios:
no aparecio mi comentario al post anterior. fijate asi lo repito.
Hola Pablo, tu comentario apareció en la entrada "34". Gracias.
Dime si configuré bien los comentarios, tal como me lo pedías.
Abrazos.
Hola!! gracias por pasar por mi blog!
Me parece barbaro que hayas dado tu punto de vista , como siempre digo las peliculas hay que verlas porque no todos tenemos el mismo punto de vista...
Abrazo grande!
Juancho!
P.D. fue una pasada rapida pero prometo pasar y leer todo :)
Sí, una genialidad la nueva configuracion.
Y me reía, me equivoque de post, puse el comentario en 34 en vez de en 99% hombre que era para el cual estaba destinado.
Saludos!!!
Juan, un gusto tenerte por aquí. Espero sea seguido
;-)
Pablo, tranquilo, igual me llegó el mensaje. Y qué bueno que la configuración quedó bien.
Saludos también para ti.
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