
A ti, el hombre que amo:
Te escribo hoy para expresar lo cercano que te siento cada día.
Descubro va madurando el deseo de tenerte y de estar contigo, sé muy bien que el día que llegues a mi vida y yo a la tuya, sentiremos que la espera no ha sido en vano.
Mientras, te sueño, sintiéndote cercano, a cada paso me encuentro más seguro de tu cercanía; estás ahí a la vuelta de la esquina, al pasar de los coches y en cada puesta de sol.
Por las noches te abrazo porque sé que en algún lugar tú también me abrazas.
Ambos lo sabemos, y el saberlo nos hace felices, porque cuando nuestros ojos se encuentren y nuestros universos se unan, sabremos que el trabajo de querernos a nosotros mismos, de ser personas que se empeñan por dejar sus pequeñeces e inventarse cada día más conscientes y despiertos, eso nos llevará al resultado de ser dos seres que se aman de igual a igual.
Hoy al escribir estas líneas, siento tu abrazo y tu mano, tu compañía, tu sonrisa.
Hoy estás en mí, y porque te imagino y te sueño, se alegran mis labios al soñar nuestro primer beso.
Recuerda, eres el hombre que amo.




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